¿Tiene límite el auge del turismo en España?

¿Tiene límite el auge del turismo en España?

Artículo de La Región

Hace apenas una década, antes de la crisis de 2008 y en pleno bum económico a escala mundial, España recibía poco menos de 60 millones de turistas extranjeros al año, considerada en aquel momento una cifra récord y sobresaliente. A cierre de 2017, ese mismo dato rozaba los 82 millones (lo que supone un incremento del 8,9% con respecto a 2016),  con expectativas de que 2018 cierre con la llegada de 85 millones de extranjeros a nuestro país. El crecimiento ha sido espectacular en los últimos años. La buena marcha de la economía mundial, los conflictos en destinos que son competencia directa dentro del Mediterráneo, así como la capacidad interna de diversificación tanto en lo que respecta a países de origen como en zonas de destino de los turistas, son algunos de los  factores que han propiciado este avance constante y fructífero, tanto en número de visitantes como de ingresos. Así, en cuanto al negocio que genera, los 82 millones de turistas extranjeros que han visitado España  en 2017 se han gastado 87.000 millones de euros, un 12,4% más que el año anterior, lo que supone  un gasto medio por turista de 1.061 euros.

Ahora la duda es saber dónde está el techo de esta demanda y si amenazas como, por ejemplo, un posible Brexit caótico que perjudique la llegada de turistas de uno de los principales mercados de origen o la creciente oferta de nuevos destinos internacionales, pueden llegar a provocar en algún momento un frenazo brusco del ciclo de bonanza del sector servicios.
De momento, según datos de Turespaña, España se sitúa por primera vez en la segunda posición mundial en número de llegadas de turistas, por debajo de Francia y superando a Estados Unidos. Sin duda todo un éxito.

¿QUÉ OCURRE EN 2018?

En lo que respecta a este año, atendiendo al último dato oficial disponible, el número de visitantes hasta abril sigue apuntando, aún con cierta ralentización, hacia una tendencia positiva.

En el primer cuatrimestre del año el crecimiento de turistas internacionales ha subido un 2,3% con respecto al mismo periodo del año anterior, tasa que se sitúa en un 1,3% si se analiza el último bimestre de marzo-abril, más representativo por incorporar la Semana Santa y abrir la temporada de primavera.

La moderación de los datos de crecimiento era de esperar, pero lo más destacado es la tendencia según origen del visitante. Se observa un retroceso del número de visitantes de destinos tradicionales como Alemania (-3,1%), Francia (-1,8%) y Reino Unido (-1,6%), lo cual supondría un motivo de preocupación si no fuese por el notable ascenso de visitantes de otras áreas geográficas con gran potencial de crecimiento como Estados Unidos, Latinoamérica o Asia, con registros de crecimiento superiores al 10% en todos los casos.

Esta diversificación es muy positiva por varias razones. En primer lugar por compensar, como se ha podido comprobar, el riesgo de una posible pérdida de posiciones como destino tradicional de sol y playa de los principales países  europeos. En segundo lugar porque el viajero americano y sobre todo asiático busca experiencias en entornos culturales y gastronómicos que ponen el punto de mira en gran parte de la geografía española y no solo en la costa. Tanto es así que ya en 2017, comunidades como Extremadura o Galicia destacaban en el incremento de turistas extranjeros, mientras que otros destinos como Canarias, Baleares o Cataluña perdían fuelle, y la misma tendencia se mantiene en los primeros meses de este ejercicio, en el que algunas zonas costeras del sur y de Levante llegan a perder más de un 1% de turistas, mientras que el resto de España, al margen de los destinos más habituales y de Madrid, crece por encima del 15%.

El tercer factor positivo de esta diversificación es la mayor capacidad de gasto de los visitantes del continente americano y de Asía. Así, la mayor proporción de turistas con origen en esas zonas ha provocado que el gasto se haya disparado un 4,6% en el año, muy por encima del 2,3%  que ha subido la llegada de visitantes, al tiempo que se también se ha incrementado la estancia media.

Otra variable que presenta un comportamiento muy positivo en este arranque de año es el fuerte incremento del turismo de negocios con un crecimiento del 22,4 % hasta abril, alcanzando los 1,8 millones de viajeros, circunstancia que ahonda en la diversificación de perfiles y geográfica.

Por último, la radiografía de 2018 se completa con el impacto en la balanza de pagos. Según los últimos datos referentes al mes de marzo publicados hace unos días por el Banco de España, la diferencia entre lo que dejan los extranjeros en nuestro país y lo que los españoles gastan fuera en turismo y  viajes, alcanzó en marzo un superávit de 2.595 millones de euros, lo que supone un repunte del 10,1 % (238 millones de euros más respecto al mismo mes de 2017). Este valor resume la buena evolución del sector en términos netos a pesar del también fuerte incremento del desembolso de los españoles fuera del país, que con un incremento del 20,6%, ha alcanzado los 1.481 millones de euros.

PERSPECTIVAS DE FUTURO

Uno de los aspectos clave para mantener un buen ritmo de crecimiento del sector turístico es la marcha de crucero de la economía europea. En este sentido, el buen tono de las principales magnitudes macroeconómicas del continente augura un panorama de crecimiento continuado cuando menos hasta 2020. Así lo refleja un reciente informe de la agencia Moody’s,  donde se destaca que el aumento del empleo y la mejora de los salarios en la eurozona beneficiará el consumo privado y por tanto el gasto en turismo. No hay que olvidar que los turistas europeos suponen todavía el 80% del total de los visitantes, y aunque puedan cambiar las modas de destino, la mejora en los ingresos del segmento de las rentas medias en el continente marcará, por encima de otras variables, la evolución del sector de nuestro país.

Un caso claro en este sentido lo evidencia Portugal. La clara mejora económica del país ha incrementado de forma exponencial en número de portugueses de turismo en España (un 10,7% en el primer cuatrimestre del año con respecto a 2017).

También se ha dejado notar la mejoría económica en otros mercados como Rusia, uno de los países más favorecidos por el auge de precios del petróleo,  o también Latinoamérica, en una coyuntura que ha favorecido la llegada de un mayor número de visitantes de esos orígenes.

En línea con lo mencionado anteriormente, también el esfuerzo de diversificación y el aprovechamiento de la expansión de grandes mercados como el asiático, en concreto el chino, marcarán el futuro a corto plazo. De momento los esfuerzos de las principales empresas del sector y de las instituciones públicas empiezan a dar frutos y cabe ser optimistas. A modo de ejemplo, el turismo asiático ha crecido más de un 40% en los últimos tres años en muchas áreas geográficas, empezando por Andalucía, donde las rutas para colectivos de países como China han tenido un indudable éxito, pero también se ha registrado un importante crecimiento en zonas incluso de interior y también en Galicia, donde estos nuevos mercados de referencia juegan un papel fundamental en los planes para la desestacionalización y la promoción del turismo cultural y gastronómico.

Así, dado que el incremento de visitantes no puede ser infinito, es importante la apuesta decidida por el turismo de calidad y garantizar cierta exclusividad que cuando menos favorezca un alto nivel de gasto, en paralelo a un sobresaliente grado de satisfacción en  el visitante como mejor publicidad para difundir el destino de España en nuevos mercados.

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